Si acabas de estrenar un puesto de supervisión, es normal que sientas que cambian las reglas del juego. Pasas de ser ‘clínico estrella’ a tener que liderar personas, gestionar conflictos y tomar decisiones impopulares. Nadie te ha dado un manual para esta nueva etapa y, a veces, tienes la sensación de que podrías estar perdiendo tu identidad profesional. En esta guía visual para supervisores nuevos te resumo las claves para cambiar de chip sin ahogarte en la gestión.
Aplicamos el Principio de Peter al mundo sanitario para entender por qué tantos buenos clínicos sufren cuando dan el salto a la gestión. Y, sobre todo, te propongo dos herramientas prácticas: un cambio de mentalidad del modo clínico al modo gestor y un mentoring estructurado que te acompañe en los primeros años de supervisión.
Lo que nadie te contó del ascenso
Que te hayan elegido supervisor es un reconocimiento a tu trayectoria, pero también un riesgo si no recibes el apoyo adecuado. De repente tienes menos tiempo para la clínica, más reuniones, más decisiones y más miradas puestas en ti. Entender este cambio como una transición profesional, y no como una pérdida de tu identidad asistencial, es esencial para que puedas crecer como líder sin quemarte.
Aprender a pensar como gestor (sin dejar de ser clínico)
Tu experiencia clínica sigue siendo valiosa, pero ahora tu papel principal ya no es ‘hacer tú’, sino ayudar a que otros puedan hacer mejor su trabajo. Eso implica pasar de apagar fuegos a diseñar cómo se organiza el servicio, cómo se resuelven los conflictos y cómo se aprende de los errores. No se trata de que trabajes más horas, sino de que trabajes con una mirada más estratégica.
Mentoring: no estás solo
Como supervisor nuevo no deberías aprender solo a base de golpes. Contar con un mentor o con un programa de acompañamiento te permite hablar de dudas reales, revisar casos difíciles y construir tu propio estilo de liderazgo. Esto reduce la sensación de soledad del mando intermedio y te ayuda a mantener tu salud mental y tu motivación a largo plazo.
“Si te sientes desbordado en tu nueva responsabilidad, esta guía puede ayudarte a poner nombre a lo que te pasa y a pedir el apoyo que necesitas. Te invito a guardar la infografía, compartirla con otros supervisores que estén empezando y comentar qué retos te están resultando más difíciles en esta etapa.”
Tus necesidades como líder en formación también merecen un espacio en la agenda de tu organización.
Nota de aplicación: La implementación de programas de mentoring debe ser adaptada a la cultura y recursos de cada organización sanitaria. Se recomienda el asesoramiento experto para la fase de selección de mentores y diseño de métricas de impacto.

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