Liderazgo por omisión: Cuando no hacer nada es el peor error

Las grandes culturas se caracterizan por su sesgo a la acción, incluyendo la toma de acciones correctivas cuando es necesario.

Lo que es típico de las culturas podridas es que nadie toma medidas cuando obviamente se requiere; no hacen nada y, lentamente, la cultura comienza a desintegrarse o volverse tóxica.

El dilema de los genios tóxicos

El dilema clásico aquí son siempre los talentos brillantes pero tóxicos. Las malas culturas los toleran. Al permitir estas actitudes, el liderazgo muestra cuáles son sus verdaderos valores.

En mi experiencia, los malos gerentes no lo son tanto por lo que hacen, sino por lo que dejan de hacer. No hay acción cuando la situación la requiere.

¡El camino se hace al andar, pero solo si estamos dispuestos a dar el primer paso.!

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