¿De Verdad Sabemos Cómo Mejorar Nuestras Relaciones? La Brecha Entre el Deseo y la Acción en Profesionales de la Salud
Todos decimos que queremos mejorar nuestras relaciones, comunicar mejor, motivar a los demás o resolver conflictos. Pero... ¿sabemos cómo?
Esta pregunta, que resuena en talleres, consultas y conversaciones informales, es especialmente potente en el ámbito de la salud. Como profesionales sanitarios –médicos, enfermeros, fisioterapeutas, psicólogos, farmacéuticos o técnicos– pasamos gran parte de nuestra jornada interactuando con pacientes, familias, compañeros y equipos multidisciplinares. La calidad de esas relaciones influye directamente en la adherencia al tratamiento, la satisfacción del paciente, el clima laboral y, en última instancia, en nuestra propia salud emocional.
Sin embargo, la mayoría seguimos actuando por inercia: repetimos patrones aprendidos, reaccionamos bajo presión y confiamos en que “la experiencia” nos hará mejorar automáticamente. Lo cierto es: no es así.
La buena noticia es que mejorar en estos cuatro pilares –relaciones, comunicación, motivación y resolución de conflictos– no requiere talento innato ni años de terapia. Requiere práctica deliberada con herramientas concretas.
A continuación, te ofrezco tips 100 % accionables –es decir, herramientas concretas que puedes empezar a usar mañana mismo– y probados en coaching con profesionales de la salud, equilibrando los cuatro aspectos que menciona la frase inicial.
- Mejorar las relaciones: pasar de transaccionales a humanas
En entornos sanitarios, muchas interacciones son breves y funcionales. Eso facilita caer en relaciones puramente transaccionales (“te doy información, tú cumples el tratamiento”).
Tip accionable:
Aplica la regla del nombre + emoción en los primeros 30 segundos de cualquier interacción.
Ejemplo: “Buenos días, Ana. Veo que hoy vienes un poco preocupada, ¿te apetece contarme cómo te sientes?”
Usar el nombre personaliza y la emoción valida. Estudios muestran que esto aumenta la confianza del paciente en menos de un minuto.
Ejercicio práctico (5 minutos al día):
Durante una semana, anota al final del turno 3 nombres de personas con las que hayas interactuado (pacientes o compañeros) y una emoción que hayas percibido en ellos. Solo con observarlo, tu empatía relacional sube notablemente.
Tip accionable:
Usa la fórmula EVE al dar información importante:
- Explicar el qué (hecho objetivo).
- Valorar el impacto (por qué importa).
- Explorar la respuesta del otro (¿qué opinas?, ¿cómo lo ves?).
Ejemplo con un compañero: “Hemos cambiado el protocolo de medicación intravenosa (qué). Esto reduce un 15 % los errores reportados y protege tanto al paciente como a nosotros (impacto). ¿Cómo lo ves tú desde tu turno?”
Tip extra para pacientes: Sustituye el “tiene que…” por “le propongo que…”. Reduce resistencia inmediata en más del 40 % según estudios de psicología sanitaria.
- Motivar a los demás: del mando al propósito compartido
En puestos de responsabilidad (jefes de servicio, supervisores) o sin él, todos influimos en la motivación del equipo o del paciente.
Tip accionable:
Emplea la técnica de las 3P para motivar:
- Propósito (conectar con el para qué).
- Progreso (señalar avances, por pequeños que sean).
- Poder personal (recordar que ellos tienen control sobre algo).
Ejemplo con un paciente con diabetes desmotivado: “El propósito de controlar la glucosa es que puedas seguir jugando con tus nietos sin complicaciones (propósito). Esta semana has bajado 12 puntos la media, eso es un avance real (progreso). Tú decides cómo y cuándo tomar la medicación, eso está en tu poder (poder personal).”
Con compañeros agotados: “Recordemos que cada historia clínica bien cerrada ayuda a que otro compañero no tenga que repetir trabajo innecesario (propósito). Hoy has gestionado 20 consultas sin errores, eso es enorme (progreso).”
- Resolver conflictos: desactivar antes de que escalen
Los conflictos en salud suelen ser por recursos escasos, estrés alto o diferencias de criterio clínico.
Tip accionable:
Aplica el método DESC (usado en formación de equipos sanitarios):
- Describir hechos objetivos (sin juicios).
- Expresar cómo te sientes tú.
- Sugerir solución concreta.
- Consecuencias positivas de aplicarla.
Ejemplo: “Durante el pase de guardia de ayer, la información sobre el paciente de la 212 no apareció en el informe (hecho). Me generó inquietud porque tuve que buscar datos urgentes (sentimiento). Propongo que revisemos juntos el checklist antes de finalizar el pase (solución). Así ganamos todos en seguridad y tranquilidad (consecuencia).”
Este enfoque reduce la emocionalidad defensiva y enfoca en soluciones.
Ejercicio práctico integrador (sin solapar el mensaje principal)
Al final de cada jornada laboral, dedica 3 minutos a responder por escrito estas tres preguntas:
- ¿Qué interacción hoy ha sido especialmente positiva y por qué?
- ¿En qué momento pude haber comunicado, motivado o resuelto mejor?
- ¿Qué pequeña acción concreta haré mañana para mejorar en ese punto?
Este micro-hábito cierra el ciclo de aprendizaje y convierte la intención en competencia real.
Conclusión
Decir que queremos mejorar relaciones, comunicación, motivación y resolución de conflictos es fácil. Hacerlo requiere pasar del deseo a la acción deliberada con herramientas simples y repetidas.
Como profesionales de la salud, no solo mejoramos nuestra vida laboral: impactamos directamente en la calidad de atención y en el bienestar de pacientes y compañeros.
El cambio no llega esperando a tener más tiempo o menos estrés. Empieza mañana con uno solo de estos tips. Verás resultados en días, no en años.
¿Cuál vas a probar primero? Déjame tu respuesta en comentarios, ¡me encantará leerte!

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