Gestión de las emociones

 



Emoción Cómo gestionarla
Frustración(recursos, burocracia, pacientes difíciles) Identifica el desencadenante concreto. Respira profundo 4-7-8 (inhala 4 seg, retén 7, exhala 8). Sal del área un minuto si es posible y reformula: “Esto es difícil, pero no es personal”. Habla con un compañero de confianza al final del turno.
Impaciencia / Ira(pacientes, familiares o compañeros) Pausa antes de responder: cuenta hasta 5 mentalmente. Usa la técnica “STOP”: Stop (para), Take a breath (respira), Observe (observa qué sientes), Proceed (actúa con calma). Recuerda que la ira suele encubrir miedo o cansancio.
Tristeza / Duelo(pérdida de pacientes o casos graves) Permítete sentirla sin juzgarte. Dedica 5-10 minutos al final del turno para escribir lo ocurrido o hablarlo con alguien. Realiza un pequeño ritual de cierre (lavarte las manos simbólicamente, cambiarte de ropa al llegar a casa). Busca apoyo en grupo de pares si persiste.
Impotencia(sensación de no poder hacer más) Cambia el foco: “He hecho todo lo que está en mi mano con los recursos disponibles”. Registra mentalmente o por escrito una acción positiva que sí realizaste ese día. Comparte el caso en debriefing o supervisión para procesarlo colectivamente.
Ansiedad(carga de trabajo, errores, situaciones críticas) Técnica de grounding 5-4-3-2-1: nombra 5 cosas que ves, 4 que tocas, 3 que oyes, 2 que hueles, 1 que saboreas. Planifica micro-tareas: “Ahora solo me centro en este paciente”. Practica mindfulness fuera del trabajo (apps como Calm o Insight Timer).
Fatiga por compasión(sufrir emocionalmente con cada paciente) Establece límites emocionales: empatía sí, absorción no. Usa la frase interna “Su dolor es suyo, mi apoyo es mío”. Realiza autocuidado activo: deporte, hobbies, tiempo sin hablar de trabajo. Busca supervisión clínica o terapia si se cronifica.
Burnout / Agotamiento(cinismo, irritabilidad) Detecta señales tempranas. Establece rutinas no negociables: dormir mínimo 7h, comer bien, desconectar del móvil laboral fuera de turno. Habla con supervisor sobre carga de trabajo. Considera programas de apoyo psicológico.
Culpa(por errores reales o percibidos) Diferencia culpa útil (aprendizaje) de tóxica (autopunición). Analiza el incidente objetivamente: ¿qué falló en el sistema? ¿qué puedo mejorar? Comparte en espacios seguros. Practica autocompasión: “Soy humano y estoy aprendiendo”.

 

Importante:

Aunque estas estrategias personales son fundamentales y pueden ayudarte a sobrellevar el día a día, la gestión emocional no debería recaer exclusivamente en el profesional. Las instituciones sanitarias tienen la responsabilidad de ofrecer apoyo real: programas de bienestar emocional, supervisión clínica regular, espacios de debriefing tras casos difíciles, ratios adecuados y acceso facilitado a psicología.


Lamentablemente, en muchos centros esto sigue siendo la excepción y no la norma, dejando al personal de enfermería cargando solo con un peso que debería ser compartido. Exigir estos recursos no es un capricho: es una necesidad para garantizar una atención segura y sostenible.

Recuerda: Tu bienestar es la base de tu fuerza. Puedes elegir ser víctima de la espera o protagonista de tu cuidado; exige el cambio externo, pero empieza por tu paz interna.

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