Si tras leer sobre el hedonismo adaptativo has sentido que tú o tu equipo estáis en fase de "empacho", es momento de actuar. Como mando intermedio, tu responsabilidad no es solo que el trabajo salga, sino que el equipo no pierda la capacidad de distinguir el riesgo de la normalidad.
Aquí tienes un protocolo de intervención rápida para aplicar esta misma semana:
- El "Radar de la Normalización" (Ejercicio de 5 minutos)
En tu próxima reunión, lanza una única pregunta al equipo: "¿Qué cosa que hacemos hoy por pura rutina nos habría escandalizado hace dos años?".
- Objetivo: Identificar qué "turrones" (problemas estructurales) hemos integrado como paisaje.
- Acción: No busques culpables ni soluciones imposibles; simplemente ponles nombre. El hecho de verbalizar que "trabajar sin X material no es normal" rompe la anestesia del hábito.
- Técnica de la "Mirada Externa" (Audit de Pasillo)
Pídele a un supervisor o jefe de sección de otra unidad diferente que camine por tu servicio durante 15 minutos y anote tres cosas que le llamen la atención (para bien o para mal).
- Por qué funciona: Tú ya no ves los cables por el suelo, ni el desorden del carro de curas, ni el cartel de información obsoleto. El "ojo virgen" de un colega detecta al instante lo que tu hedonismo adaptativo ha filtrado.
- Establecer el "Ratio de Victorias"
Estamos acostumbrados a gestionar por excepción (solo miramos lo que falla). Para desintoxicar el paladar, hay que volver a saborear el éxito clínico.
- Acción: Obliga a que en el relevo o en el pase de guardia se mencione, al menos, un hito técnico impecable del turno.
- Ejemplo: "Hoy la coordinación con Rayos ha sido de manual" o "El manejo de la agitación del paciente de la 204 ha sido ejemplar". Esto entrena al cerebro para volver a detectar el "Roscón" (la excelencia) entre la rutina.
- El "Semáforo de la Anomalía"
Crea un código visual o verbal con tu equipo para los problemas recurrentes.
- Rojo: Riesgo inmediato (no negociable).
- Naranja: Anomalía estructural aceptada (el "turrón").
- El pacto: Acordad que, aunque convivamos con el naranja por falta de recursos, nunca lo llamaremos verde. Mantener el color naranja en la conversación evita que el cerebro lo normalice como una situación óptima.
Reflexión para el Líder
La desintoxicación no es un evento de un día, es un hábito de supervisión. Tu labor como gestor/a es ser el termómetro de la realidad: cuando el equipo se enfría y deja de reaccionar ante lo que está mal, tu función es subir la temperatura de la consciencia operativa.

Comentarios
Publicar un comentario