Cualquier profesional que camine hoy por los pasillos de un centro sanitario se habrá topado con ella. Está en los carteles de la entrada, en los pies de firma de los correos institucionales y en las presentaciones de PowerPoint de las gerencias: la Humanización. Es la palabra de moda, el bálsamo que promete devolver el "alma" a una asistencia técnica y fría.
Sin embargo, a veces la realidad se empeña en ser más persistente que el marketing. Si observamos con detenimiento la fachada de nuestra sanidad actual, el contraste es, cuanto menos, irónico.
El brillo del cartel vs. la sombra del cristal
La imagen que encabeza estas líneas es una metáfora perfecta. Un edificio moderno, simétrico y limpio exhibe una pancarta imponente con el lema del momento. Pero basta con elevar la mirada a las ventanas para ver lo que realmente sostiene el sistema: sombras.
Tras los cristales no se ven equipos multidisciplinares en armonía; se intuye la silueta de la carga de trabajo, el peso de la falta de personal y la soledad de quien debe tomar decisiones críticas sin el tiempo ni los recursos necesarios. Es la "humanización de escaparate": muy bonita por fuera, pero asfixiante por dentro.
¿Humanizar para quién?
Parece que hemos olvidado una premisa básica: no se puede cuidar a quien no se siente cuidado.
- Falta de formación: Pedimos empatía y comunicación asertiva, pero apenas hay espacios reales para aprender a gestionar el duelo o el conflicto.
- Falta de comunicación: Las estructuras jerárquicas siguen pesando, y el flujo de información se queda, a menudo, bloqueado en los despachos.
- Carga asistencial: Es difícil mirar a los ojos al paciente cuando tienes una lista de espera infinita y el reloj contando cada segundo de tu intervención.
La envoltura, sencillamente, no se compadece con la realidad.
La "humanización de temporada": un clásico invernal
Este mensaje vuelve a ser necesario hoy porque, como cada año, el invierno nos devuelve a la casilla de salida. Los informativos de televisión y radio parecen un "corta y pega" de temporadas anteriores: centros masificados, urgencias colapsadas y camillas en los pasillos que se vuelven parte del mobiliario.
No podemos permitir una humanización de temporada, que se guarda en el cajón cuando el frío aprieta y las costuras del sistema revientan. La verdadera atención humanizada no puede ser un lujo estacional; debe ser el eje que sostenga el hospital incluso (y especialmente) cuando el invierno golpea con más fuerza.
Conceptos que terminan aplicándose "arrastrando los pies"
La historia de la gestión sanitaria está llena de teorías brillantes que nacieron para revolucionar el sistema, pero que acabaron convirtiéndose en trámites burocráticos. El riesgo real es que la humanización pase a ser otra de esas ideas que se terminan ejecutando "arrastrando los pies": sin ganas, por pura inercia institucional y solo para cumplir el expediente en el informe anual.
Si la humanización no incluye al profesional (su descanso, su salud mental, su ratio de pacientes y su formación), no es un cambio de paradigma; es simplemente decoración.
¿Qué opinas tú? ¿Tu empresa ilumina la fachada o ya está trabajando desde dentro?
"¿Cuál es la frase de 'gestión' que más os chirría este invierno?"

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