Síndrome del carrito atascado 2.0: cuando el jefe/a tiene pánico al pasillo



 (Secuela del clásico “Síndrome del carrito del súper” – lee el original https://comunicacionenfermera.blogspot.com/2017/03/sindrome-del-carrito-del-super.html)



Hace unos años publiqué en este blog el “Síndrome del carrito del súper” la metáfora que, milagro, dio en el clavo con el desgaste de tantísimos supervisores/as. Empujados desde arriba, presionados desde abajo, con carritos llenos de responsabilidades que nadie quiere y, al final, abandonados como un carrito viejo en el pasillo.

Ahora, la variante que más veo en unidades: el síndrome del supervisor/a agorafóbico.

Aquel/a que se queda quieto en el despacho o en el control, vigilando la cola desde la silla, con el monitor encendido y la puerta entreabierta lo justo para que se vea “estoy trabajando”.

No es que el carrito esté mal empujado… es que ya no se mueve porque quien debería empujarlo tiene pánico a salir del despacho.


Imagina turno de tarde-noche: carrito cargado de sueros, apósitos, medicación… y olvidas el paracetamol 1000 que pidió el médico hace 20 min.

La mayoría del equipo: va y lo coge.

El agorafóbico: se queda en el despacho pensando “si salgo, me preguntan por la 12, por el relevo… Mejor digo desde aquí cómo solucionarlo”.



Síntomas que todos reconocemos al instante

Evitación del pasillo: rondas por teléfono, reuniones por WhatsApp. Razón oficial: “estoy con ratios y partes”. Real: miedo a las quejas sin filtro y al “jefa/e, ¿puedes venir un momento?” que se convierte en media hora.

Carrito se llena solo: incidencias, reclamaciones familiares y urgencias pendientes se acumulan… pero espera que el equipo lo lleve al final del turno. Cuando revienta: “ya lo veía venir, pero estaba en una  llamada con la directora”.

Delegación por omisión: mensajes masivos en grupo. “Revisad protocolos de sondas. Gracias”. Y que cada uno interprete.

Visión túnel desde el ordenador: todo parece controlado en pantalla, Excel de ratios y WhatsApp, pero no ve el agotamiento de Laura tras tres noches, la frustración de Miguel con el protocolo nuevo o la idea brillante que nadie contó porque “la jefa está ocupada”.

La cola eterna del turno

Al final pasa una de estas tres cosas:

  1. Alguien del equipo lidera de facto (y tú pierdes credibilidad).
  2. El turno se cierra con carrito lleno (quemazón, errores y calidad a la baja).
  3. Te das cuenta tarde y corres a por el paracetamol… pero el equipo ya está desmotivado o pidiendo traslado.

El supervisor/a agorafóbico suele elegir la opción 2 con un toque de 1: unidad llena, turno eterno y sensación de que “todo está controlado… desde el control”.

La cura (levántate de la silla)

  • No es mágica, pero sí sencilla:

  • Sal 10-15 minutos por turno: sin clipboard, sin “supervisar”. Solo escucha y pregunta “¿cómo estás realmente?”.
  • Empuja tú el carrito alguna vez: baja a farmacia, entra en habitación, ayuda con la cura complicada.

"Recuerda: el mejor sitio para ver cómo funciona la unidad no es el control. Es oliendo antiséptico y oyendo bip-bips reales."

Porque liderazgo en enfermería no es tener el mejor Excel ni el grupo de WhatsApp más organizado. Es atreverse a salir del control… aunque te pidan dónde está el dichoso paracetamol 1000.

Y tú, ¿ya has salido hoy del último pasillo? ¿O sigues vigilando la cola desde la silla, con el carrito lleno y la sensación de que “mañana lo arreglamos”?

(El paracetamol sigue esperando en el armario… y el equipo también espera a su supervisor/a.)





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